Al pasarnos a Mac, o mejor dicho a OS X, nos olvidamos por completo de qué significan palabras como desfragmentar, formatear o virus. Se trata de dispositivos tan eficientes que no somos consciente que necesitan un mantenimiento mínimo para conseguir que sigan funcionando cómo el primer día.
Trabajando diariamente con nuestro Mac, éste se llena de archivos temporales, a la memoria caché le ocurre lo mismo y la papelera se desborda. Todo esto ralentiza nuestro sistema.
