Hace ya tiempo que mi padre me pidió para su cumpleaños una estación meteorológica, pues la que tenía se había estropeado. No es que sea un experto en la materia, ni que se fíe mucho de la información que éstas nos dan, pero es uno de los gadgets sencillos que siempre ha estado en la familia.
La idea no me gustó, pues venía siendo un regalo habitual y me parecía poco original, hasta que descubrí la estación metereológica Netatmo.
